Empecemos en orden. Para entender lo que viene a continuación y así no sea de gran ayuda les comparto el Brief:
Con una sola lengua universal, haz mover al mundo a la velocidad de la luz.
No me gusta el brief, ¿por qué?, porque no me deja claro que debo hacer. Pero por otro lado lo que sí me gusta es la similitud que tiene con un Brief real. Un brief que nos invita a interpretar algo que seguramente va a estar totalmente lejano a lo que se imagino el cliente y como bien nos enseña este medio, el paso a seguir es el de aprender a formarse su propio brief en la cabeza y contando con un poco de suerte pegarle al perro. Pero algo más inteligente que confiarnos en la suerte, es buscar la manera de intepretarlo, cuestionarlo y finalmente convertirlo en la herramienta que debe ser para lograr satisfacción mutua.
Teniendo en cuenta lo anterior, critico puntualmente del brief que empieza con una frase confusa y redundante que me invita a utilizar una sola lengua universal, es decir, un mensaje incluyente y global que además logre mover el mundo a la velocidad de la luz. Pero ¿para qué a la velocidad de la luz?, para morirnos más rápido ¿y se acabe esto de una buena vez?, de pronto lo que necesita realmente el mundo es ir un poco más despacio, casi al punto de ir en velocidad negativa para revertir el daño que le hemos hecho.
Contrabrief: Traduce tus ideales a un lenguaje universal que impulse al mundo más allá de sus límites
Algo fundamental en el proceso de transmitirle un mensaje a las personas, es la honestidad y la transparencia del mismo.
Hacer sentir, recordar y emocionar es lo que creo puede denominarse como el lenguaje universal, un lenguaje en el que los rasgos físicos, culturales, demográficos y sociales pasan a un segundo plano. Lograr que el mundo vaya más allás de sus límites se logra llenando de convicción a sus habitantes, tenemos que creer antes de hacer. Mirando a los que tenemos a nuestro alrededor podemos empezar a adoptar esta mentalidad, una mentalidad de estado consciente que consiste en apreciar al máximo cada momento que vivimos, no darlo por hecho. Una mirada a los ojos a una persona en el bus, acariciar un perro en la calle, ver la diferencia en el olor de los lunes y los martes, saborear un vaso de agua helada, la forma en la que comemos lo que comemos, el punto exacto en el que cruzamos la calle, la cara de las personas que van manejando en un trancón, su postura, y como eso puede estar de alguna manera relacionado con el estado en el que se encuentra su carro. La tarea sigue, nunca para, mientras escribo esto y mientras ustedes lo leen detenganse a pensar si les va servir para algo, o si les recuerda a alguien, o por que se vistieron como se vistieron, o que fue lo primero en lo que pensaron cuando se despertaron hoy. Vivamos conscientes y apreciemos lo que hacen las personas tanto como apreciamos lo que hacemos.
Complementando este lenguaje universal, les comparto este conmovedor cortometraje de los últimos minutos de Jason Wood con su perro Oden que lucha contra el cáncer.
Last Minutes with ODEN from phos pictures on Vimeo.
Directed/Edited: Eliot Rausch
Director of Photography: Luke Korver, Matt B. Taylor
Song: Big Red Machine / Justin Vernon + Aaron Dessner